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Rumba de Sábado noche. Parte II

Este título se lo dedico a mi familia y a mis amigos de verdad, que son tres o cuatro. También quiero darle las gracias a toda la afición y a España

Fernando Alonso

Corolario 1. La vida son elecciones. Real Madrid. Fernando Alonso. No beber alcohol.

Corolario 2. Tienes amigos y primos que pueden ser reconocidos por muchas características: cultos, valientes, listos, guapos, fiesteros… pero hay una que no está dentro de esta lista de adjetivos: Originalidad.

Os quiero mucho, pero si mezclas estos dos corolarios, entonces ocurre que en la puerta de un bar saliendo un menda vestido de gilipollas y le griten sus compañeros la cancioncita: ¡Fer-nan-doaaaaalonsoooo la, la, la…! no sorprende.

Tampoco sorprende que todos beban y a tí te toque llevarlos a casa. Y tampoco sorprende que Mou y el “Pooooque” sean material de debate tras un más que merecido doblete culé.

Pero no me adelanto. Tras pasearme por el vial Norte de Córdoba con 3 tíos en el coche (uno, John, según entendí vino de Madrid para ver X-Men) decidí que ya era hora de acabar con las milongas. Yo iba a mi despedida de soltero, bien lo sabe dios.

Efectivamente, en la puerta de un restaurante estaban todos los que podían ir, un par que lo tenían complicado y fueron. Y faltaba alguno que pudo y no quiso. Espero que a la boda vaya.

La cena fue una mezcla de risas por buenos tiempos pasados y bucles de anécdotas (alguna contada más de 3 veces, demostrando un evidente fallo neuronal). Pero muy divertido. Me vestí de rumbero sin necesidad de llamar a los GEOS, y todos comenzaron a beber. Mucho. 100 euros en cerveza. Yo dos cocacolas preparando el terreno a lo que vendría… (más cocacolas xd)

Terminada la cena salimos, vino la cancioncita del Nano, y un manteo. Pasé miedo. La altura que puede alcanzar una suerte de Johnny Ventura en manos de 8 capullos pseudoalcoholizados no es un problema si esos capullos amortiguan la caida. No las tuve todas conmigo pero salió bien. No hay anécdota ni costillas rotas.

Y ahí empezó mi viaje hacia el ridículo. Los facebook y los tuentis de media España dan fe…

(Continuará)

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